En un motel barato se reúnen Romina, una joven prostituta con alguna inquietud por la escritura, y Antonio, un obrero que se enfrenta como mejor puede a la soledad y la falta de medios. Entre ambos hay una relación indefinida, sostenida desde hace tiempo, pero siempre mediada por su carácter comercial. A través del relato, se van develando las estructuras de poder que limitan a la pareja, presa de un sistema que los oprime y los empuja a contar sus historias, miedos y reflexiones en torno a una sociedad violenta, que impone roles imposibles de alterar, que secuestra los destinos de los personajes. Enclaustrados en el cuarto, y también en los roles impuestos, la obra muestra hasta qué punto podemos llegar a desarrollar una suerte de síndrome de Estocolmo, un vínculo con lo que nos mantiene prisioneros. Con una puesta en escena minimalista, la Compañía Teatrhoy, con sede en Concepción, invita a encerrarse con los protagonistas en un espacio distópico, pero con evidentes conexiones con la realidad actual.