El montaje de danza contemporánea, que combina performance, acrobacias, danza aérea y música de Pink Floyd, pone en escena a seis bailarines y dos artistas visuales, en una propuesta innovadora que se presenta por primera vez en la sala de cámara del Teatro Biobío.

El mensaje de la obra se plantea desde la problemática de la dependencia actual del ser humano de las redes virtuales y sociales, que nos genera varias interrogantes y diferentes puntos de vista. A través de un montaje escénico cargado de elementos, la obra sigue la historia de un personaje principal que va transitando por imágenes y situaciones, en su búsqueda por la libertad.